A más de un mes del derrame de aceite de soya ocurrido el pasado 20 de noviembre en el lago Chungará, las labores de mitigación ingresaron a una segunda fase, enfocada principalmente en resguardar los bordes del lago y los bofedales que forman parte del frágil ecosistema altiplánico. Esta nueva etapa busca impedir que el contaminante se propague a otros sectores y, al mismo tiempo, fortalecer las medidas de seguridad y el monitoreo ambiental permanente.
De acuerdo con lo informado por la Delegación Provincial de Parinacota, liderada por Olga Testa, este proceso ha incluido una serie de coordinaciones con la empresa SpillTech —responsable de la contención inicial— junto a distintos organismos públicos. Entre ellos se cuentan CONAF, SAG, Aduanas, Carabineros, PDI, Vialidad y la Unidad de Paso Fronterizo. En estas reuniones se definieron acciones para reforzar los controles en la ruta, promover instancias de concientización y aplicar protocolos preventivos que permitan disminuir riesgos durante el desarrollo de los trabajos y proteger el entorno natural del sector.







