Un importante impulso para la conservación y difusión del patrimonio arqueológico de Arica y Parinacota recibió la Cultura Chinchorro, luego de que el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural destinara $265 millones a iniciativas orientadas a proteger y poner en valor este legado reconocido a nivel mundial.
Los recursos fueron adjudicados a la Corporación Chinchorro Marka y permitirán desarrollar proyectos enfocados en la preservación de los sitios arqueológicos asociados a esta antigua cultura, cuyos asentamientos y prácticas de momificación fueron reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2021.
Desde la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio destacaron que esta inversión contribuirá a fortalecer el trabajo que se realiza en la región para resguardar uno de los patrimonios más relevantes de la humanidad. La Cultura Chinchorro es reconocida por haber desarrollado las técnicas de momificación artificial más antiguas conocidas hasta la fecha, miles de años antes que otras civilizaciones.
El financiamiento proviene de dos instrumentos públicos: el Programa Social de Sitios de Patrimonio Mundial y el Fondo del Patrimonio Cultural. Ambas líneas buscan garantizar la conservación de los bienes inscritos en la lista de Patrimonio Mundial y promover su vinculación con las comunidades locales.
La principal iniciativa beneficiada corresponde a la continuidad del Plan Maestro de Arqueología y Patrimonio Base Camarones, proyecto que recibió $250 millones para avanzar en investigaciones, fortalecer una escuela de campo especializada y generar estudios técnicos que permitan proyectar futuras obras de infraestructura patrimonial en la zona.
A ello se suma una segunda propuesta, financiada con $15 millones, destinada a la elaboración de un cuadernillo educativo sobre la Cultura Chinchorro. El material estará dirigido a niños, niñas y jóvenes de Arica y Parinacota, con el propósito de acercar el conocimiento de este patrimonio a las nuevas generaciones y fomentar su valoración desde temprana edad.
La Cultura Chinchorro se desarrolló hace más de 7.000 años en la costa del extremo norte de Chile y el sur del actual Perú. Su extraordinario legado arqueológico continúa posicionando a Arica y Parinacota como un referente mundial en materia de patrimonio, investigación científica y conservación cultural.







