En un nuevo e impecable operativo de control, la Dirección Regional de la Aduana de Arica logró desbaratar un millonario intento de contrabando al incautar 429 kilos de cobre. El cargamento, compuesto por cables de telecomunicaciones robados, estaba listo para ser embarcado ilegalmente hacia el gigante asiático oculto bajo la fachada de un cargamento declarado simplemente como chatarra de cobre.
El millonario decomiso se concretó gracias a una exhaustiva inspección física desplegada por los fiscalizadores de la Unidad de Control en el Terminal Puerto de Arica (TPA). Los aduaneros interceptaron una operación de exportación sospechosa y, tras cruzar información y analizar las características del metal, confirmaron que los cables pertenecían a una compañía telefónica que ya había denunciado la sustracción de su infraestructura en la zona.
Frente a la flagrancia del hecho, el organismo aduanero congeló el despacho de la carga e interpuso de inmediato una denuncia formal por contrabando amparada en la normativa legal vigente, derivando la totalidad de los antecedentes e insumos al Ministerio Público para abrir la investigación penal correspondiente contra los responsables.
Por su parte, James Alarcón, director regional (s) de la Aduana de Arica, valoró el despliegue de las dotaciones en terreno, enfatizando la importancia de blindar las fronteras marítimas para impedir que las mafias utilicen los puertos chilenos como plataformas para blanquear y comercializar recursos que provienen de delitos nacionales.
“Esta incautación es el resultado directo de la inteligencia y el ojo clínico de nuestros fiscalizadores, quienes frenaron en seco una exportación que intentaba sacar del territorio nacional material robado. Nuestra misión en la frontera es blindar la cadena de suministro internacional, dar plenas garantías al comercio lícito y cooperar de forma decidida en la persecución de bandas criminales que dañan los servicios básicos del país”, recalcó la autoridad subrogante.
Este exitoso golpe no es un hecho aislado en la región; se acopla a otro gran acierto de fiscalización ocurrido en abril pasado en la frontera norte. En esa oportunidad, los agentes de Aduanas descubrieron un botín de 226 kilos de cobre que venían ocultos y camuflados en las latas y el chasis de una camioneta que pretendía entrar a Chile a través del paso fronterizo de Chacalluta.
Con estas acciones, el Servicio Nacional de Aduanas consolida su rol estratégico en la seguridad pública y el resguardo económico del país, operando como una barrera eficiente en las aduanas marítimas, terrestres y aéreas para frenar el crimen organizado y el contrabando de recursos estratégicos.







