Innovación en el campo: Malla antiáfidos, el escudo clave contra la mosca de la fruta

Abr 20, 2026

La implementación de mallas antiáfidos se ha transformado en un aliado estratégico para la agricultura regional, garantizando la seguridad sanitaria frente a la mosca de la fruta (Ceratitis capitata). Esta tecnología no solo protege los cultivos, sino que se ha vuelto un requisito indispensable para que los productores puedan comercializar sus productos hacia el sur de Cuya, bajo la supervisión constante del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Historias que marcan la diferencia

En Pampa Concordia, la agricultora Gloria Castro es un referente de resiliencia. Tras los desafíos enfrentados en 2022 con cultivos al aire libre afectados por polillas y ácaros, dio el salto hacia la producción protegida. Hoy, su invernadero con 600 plantas de papaya —entre variedades hermafroditas y femeninas— es un proyecto familiar consolidado. Castro enfatiza que el apoyo técnico del SAG ha sido crucial para dominar el manejo fitosanitario: “Al principio la cosecha fue compleja, pero gracias a las capacitaciones y la disposición del servicio para resolver dudas, hemos logrado aplicar estos conocimientos con éxito en nuestros cultivos”, destacó.

Por otro lado, en el valle de Caleta Vítor, el productor Juan Carlos Mamani ha integrado este sistema en su variada oferta de locoto, ajíes, tomate y pepino. Para Mamani, la malla no solo es una vía para cumplir con las estrictas normativas cuarentenarias, sino que también ha elevado la calidad estética de sus productos. “El fruto se ve más brillante y atractivo que cultivado a campo abierto”, aseguró.

El compromiso del SAG con la competitividad regional

Para el director regional del SAG, Álvaro Alegría Matus, el uso de esta infraestructura es un pilar central en la lucha contra la mosca de la fruta y en la protección del patrimonio sanitario. El directivo subrayó que “la malla antiáfidos facilita el cumplimiento de exigencias cuarentenarias y abre nuevas puertas comerciales”. Finalmente, Alegría destacó que casos como los de Castro y Mamani ejemplifican cómo la sinergia entre innovación y acompañamiento institucional es el camino para consolidar una agricultura local más competitiva, segura y sostenible.