🚨 Caos en la frontera: sistema biométrico desata colapso en Santa Rosa

Feb 18, 2026

Extensas filas, demoras que superaron las cuatro horas y pasajeros descompensados marcaron el complejo estreno del nuevo control biométrico implementado por Migraciones Perú en el Complejo Fronterizo Santa Rosa, el principal paso terrestre entre Chile y Perú. La medida, que comenzó a regir a mediados de enero, obliga a cada viajero a registrar sus huellas digitales y tomarse una fotografía antes de cruzar hacia territorio peruano. No obstante, la puesta en marcha coincidió con plena temporada alta, lo que evidenció falencias logísticas y provocó un inmediato colapso en el tránsito fronterizo.

Viajeros relataron que las filas alcanzaron incluso los estacionamientos, bajo altas temperaturas y sin infraestructura adecuada. Desde el gremio de taxis Arica–Tacna describieron escenas preocupantes: personas expuestas al sol por horas, adultos mayores sin asientos y casos de desmayos producto del calor. Además, denunciaron la inexistencia de puntos de hidratación o venta de alimentos, lo que agravó la espera. “Muchos optaron por regresar tras horas sin avanzar”, comentaron representantes del sector, quienes acusaron falta de planificación ante el evidente aumento de flujo veraniego.

El principal obstáculo, aseguran, es la lentitud del procedimiento, que genera un verdadero “cuello de botella” en los controles. Más de 400 vehículos operan diariamente entre Arica y Tacna, pero los tiempos de revisión han provocado que varios queden retenidos en la frontera, afectando directamente la disponibilidad de transporte en los terminales. El gremio insiste en la necesidad de habilitar una pista exclusiva para locomoción colectiva, solicitud que —afirman— no ha sido atendida.

Desde el rubro de buses internacionales también manifestaron su molestia. Eusebio Jaime Paredes, representante de la empresa Tacna–Arica, señaló que la implementación ha sido compleja y que la alta demanda por vacaciones intensifica las dificultades. Si bien reconoció que todo sistema nuevo requiere ajustes, recalcó que la escasez de personal es evidente: mientras en los módulos para autos particulares trabajan más de una decena de funcionarios, para buses solo hay dos o tres disponibles.

A pesar de las críticas, los transportistas admiten que el control biométrico responde a una necesidad de modernización y mayor seguridad en la frontera. Sin embargo, coinciden en que la aplicación debió realizarse de manera progresiva, reforzando infraestructura y dotación de funcionarios antes de su entrada en vigor. Mientras tanto, piden comprensión a los usuarios y medidas urgentes que permitan agilizar el proceso sin afectar la experiencia de quienes cruzan diariamente entre ambos países.