Luego del convite realizado el sábado 24 de enero, dirigentes vecinales del sector Centro de Arica manifestaron su preocupación por las falencias en materia de seguridad, orden y aseo durante actividades de alta convocatoria. Si bien reconocen que se aplicaron algunas medidas básicas, aseguran que estas no alcanzan a resguardar adecuadamente a la comunidad, especialmente considerando la cercanía del Carnaval, programado para los días 30 y 31 de enero y 1 de febrero.
Silvana Montenegro, presidenta de la Junta de Vecinos del sector, junto a Yanira Gardilcic Boero, directora de la misma organización, coincidieron en que el problema no radica en la inexistencia de controles, sino en su carácter limitado y focalizado solo en el recorrido oficial de las comparsas, dejando sin protección a las calles aledañas.
Montenegro explicó que para los residentes del sector estos eventos generan múltiples incivilidades. Según señaló, durante las jornadas festivas las calles terminan siendo utilizadas como baños públicos, mientras que el mal estacionamiento de vehículos impide la libre circulación de los vecinos, afectando especialmente a personas mayores que incluso quedan sin posibilidad de salir de sus hogares.
Por su parte, Gardilcic reconoció que durante el convite hubo presencia de carabineros y personal de seguridad ciudadana, lo que permitió mantener cierto orden en los puntos donde se desarrollaban las presentaciones. Sin embargo, advirtió que fuera de ese perímetro no existieron medidas eficaces. Indicó que los problemas de basura, desaseo e incivilidades se extienden mucho más allá de la calle Colón, alcanzando sectores como Sotomayor, 21 de Mayo, 18 de Septiembre y San Marcos, donde la acumulación de residuos es crítica.
Ambas dirigentes enfatizaron que la planificación del evento no considera la totalidad del territorio afectado. A su juicio, resguardar solo el espacio del desfile constituye una falta de respeto hacia la comunidad residente. Denunciaron que durante estos días los vecinos quedan prácticamente encerrados en sus viviendas, mientras vehículos de emergencia como ambulancias y carros de bomberos enfrentan dificultades para circular, al igual que los camiones recolectores de basura. “Después de tres días de carnaval, el estado en que queda el barrio es simplemente insostenible”, concluyó Montenegro.







